TITULOS DE SOBERANIA
     
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TITULOS DE SOBERANIA

   
 
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LAS CEDULAS REALES Y LAS LEYES DE INDIAS
En 1509, el hijo de Colón, Diego, fue nombrado gobernador de la colonia de Santo Domingo. La ambición de Diego y el esplendoroso ambiente que se dio levantaron las sospechas de la corona, dando por resultado que, en 1511 la corona estableció la audiencia, una nueva institución política con las intenciones de limitar el poder del gobernador. La primera audiencia era simplemente un tribunal compuesto por tres jueces cuya jurisdicción se extendía hacia todas las Antillas; constituía la más alta corte de apelación. La institución de la audiencia se esparció, eventualmente, por toda la América Española.

La Real Audiencia de Santo Domingo fue fundada en 1511, que la sitúa como la primera instituida en América y que inició el cuadro de la Administración Colonial en las posesiones españolas. La Audiencia posteriormente perteneció al Virreinato de Nueva España y tuvo bajo su jurisdicción a las Islas y Gobierno de La Española, San Juan de Puerto Rico, Jamaica, Cuba, la Isla Margarita y Venezuela.

Creada esta Audiencia por Cédula Real de abril 5 de 1511, por el Rey Fernando El Católico, no se pondrá en vigencia sino a partir de su nueva creación, el 14 de septiembre de 1526. Se institucionalizó definitivamente en la Ley II, Título Quince de las Leyes de Indias:
"Ley ii. Audiencia y Chancilleria Real de Santo Domingo en la Isla La Española.

Mandamos que en la Ciudad de Santo Domingo de la Isla de La Española resida nuestra Audiencia y Chancillería Real, como está fundada, con un Presidente que sea Gobernador y Capitán General: quatro Oidores, que también sean Alcalde del Crimen: un Fiscal, un Alguazil Mayor, y un Teniente de Gran Chanciller y los demás Ministros Oficiales necessarios y tenga por distrito todas las islas de Barlovento, y de la Costa de Tierra firme, y en ellas las Gobernaciones de Venezuela, Nueva Andalucía, el Río de la Hacha, que es de la Gobernación de Santa Marta; y de la Guyana, o de la Provincia del Dorado, lo que por ahora le tocare, y no más, partiendo términos por el Mediodía con las quatro Audiencias del Nuevo Reyno de Granada, Tierra Firme, Guatemala y Nueva España, según las costas que corren de la Mar del Norte por el Poniente, con las Provincias de la Florida, y por lo demás con la Mar del Norte."
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A su turno la Real Audiencia de Santa Fe fue dispuesta mediante Cédula Real del 17 de julio de 1.543, por el Rey Carlos I de España (Emperador Carlos V). Se institucionalizó definitivamente en la Ley VIII, Título Quince de las Leyes de Indias:
"Ley VIII. Audiencia y Chancilleria Real de Santa Fé en el Nuevo Reyno de Granada.

En Santa Fé de Bogotá de el Nuevo Reyno de Granada resida otra nuestra Audiencia y Chancilleria Real, con vn Presidente, Governador y Capitan General: cinco Oidores, que tambien sean Alcaldes de el Crimen: vn Fiscal: vn Alguazil mayor: vn Teniente de Gran Chanciller, y los demás Ministros y Oficiales necessarios, y tengan por distrito las Provincias del Nuevo Reyno, y las de Santa Marta, Rio de San Iuan, y Popayan, excepto los lugares, que de ella están señalados á la Real Audiencia de Quito, y de la Guayana, ó Dorado, tenga lo que no fuere de la Audiencia de la Española, y toda la Provincia de Cartagena, partiendo terminos: por el Mediodia con la dicha Audiencia de Quito, y tierras no descubiertas: por el Poniente, y por el Septentrion con el Mar del Norte, y Provincias que pertenecen á la Real Audiencia de la Española: y por el Poniente con la de Tierrafirme. Y mandamos, que el Governador y Capitan General de las dichas provincias, y Presidente de la Real Audiencia de ella, tenga, vse y exzerca por si solo la governacion de todo el distrito de aquella Audiencia, assi como le tienen nuestros Virreyes de la Nueva Esspaña, y provea los repartimientos de Indios, y otros Oficios, que se huvieren de proveer, y despache todas las cosas y negocios, que fueren de el govierno, y los Oidores de la dicha Audiencia no se entrometan en lo que á esto tocare, y todos firmen lo que en justicia se proveyere, senteciare y despachare."
De este modo quedaron fijados los límites entre las jurisdicciones de una y otra Audiencia, teniendo por distrito la de Santo Domingo todas las islas de Barlovento, y de la Costa de Tierra firme, y en ellas las Gobernaciones de Venezuela, Nueva Andalucía, el Río de la Hacha, que es de la Gobernación de Santa Marta; y de la Guyana, o de la Provincia del Dorado, siendo estas y nada más, partiendo términos por el Mediodía, esto es, por el sur con las otras cuatro Audiencias vecinas: la del Nuevo Reino de Granada, Tierra Firme, Guatemala y Nueva España. Por su parte, le fueron adjudicadas a la Real Audiencia de Santa Fe las Provincias del Nuevo Reino, las de Santa Marta, Río de San Juan, y Popayán, excepto los lugares, que de ella estuvieren previamente señalados a la Real Audiencia de Quito, así como de la Guayana, ó Dorado, todos aquellos territorios que pertenecieren a la Audiencia de la Española; y finalmente toda la Provincia de Cartagena; partiendo términos así: por el Mediodía (sur), con la Audiencia de Quito, y tierras no descubiertas; por el Poniente (aquí hubo al parecer un error de anotación, ya que debió señalarse el Levante u oriente), y por el Septentrión (Norte) con el Mar del Norte y las provincias pertenecientes a la Real Audiencia de la Española (islas de Barlovento y de la Costa de Tierra Firme – no de la Audiencia de Tierra Firme -, siendo ellas las Gobernaciones de Venezuela, Nueva Andalucía, el Río de el Hacha, y de la Guyana), y por el Poniente (occidente) con la Audiencia de Tierra Firme (hoy Panamá).

Así pues, es claro que tanto las Audiencias de Santo Domingo y la de Santa Fe tenían como frontera común, por el sur la primera y por el norte la segunda, las Islas de Barlovento, las cuales eran: Cuba, La Española o Santo Domingo (constituida ahora por Haití y República Dominicana), Puerto Rico y Martinico, como así lo señaló el escritor Joseph Gumilla (1.686 – 1.750) en su "Historia natural, civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del río Orinoco" (Capítulo XVIII, Tomo II):
"Ya veo la réplica de un argumento de hecho, cuya eficacia parece insuperable, que consiste únicamente en poner á la vista las Islas de Barlovento ó Antillas, que son la Habana ó Cuba: la Española ó de Santo Domingo: la de Puerto Rico, la Jamáyca y la Martinico..."
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Al no hacer parte la Isla de Navaza del grupo de Islas de Barlovento, dicho territorio pertenecía a la Real Audiencia de Santa Fe, circunstancia corroborada por el historiador y geógrafo Juan López de Velasco en su obra "Geografía y descripción universal de las Indias. Hidrografía de las Indias y declaraciones de la carta de marear precedente":
"DE LAS ISLAS PARA LA NUEVA ESPAÑA HASTA EL CABO DE SAN ANTÓN EN CUBA

Las flotas para la Nueva España, desde la Dominica y Deseada, van en demanda del cabo de San Antón, que es en la parte última y más occidental de la isla de Cuba, tocando en la isla de San Juan é isla Española, á vista de Santo Domingo, por el sur y costa de la dicha isla de Cuba para el dicho cabo de San Antón, hasta donde, desde las islas Dominica y Deseada, se navegan como 500 leguas ó más, que se tardan en andar como veinte dias. De ordinario vientan casi siempre en esta navegación brisas, y cuando faltan suele haber algunas calmas, aunque desde Mayo adelante vientan contínuos vendabales; desde fin de Agosto adelante, cuando reinan más los nortes, suele ser peligrosa de los huracanes, y así se procura hacer antes de este tiempo por el riesgo Bellos. En partiendo de la Deseada ó Dominica, dando resguardo á los Santos, que son unas isletas que están junto á Guadalupe, se gobierna al norueste 90 leguas, hasta dar vista á Santa Cruz, que está en 17 grados ó más de altura por la parte del sur, sin llegar á ella con dos leguas, desde donde se gobierna al oes-noroeste, cuarta al oeste, como 40 ó 50 leguas en demanda del cabo Rojo, que está en 17 y medio grados de altura en la parte occidental de la isla de San Juan de Puerto-Rico por el sur, guardándose de llegar á él con cuatro leguas por un bajo que está cerca del cabo; desde donde, dando vista á la isla de la Mona, en que á necesidad se puede surgir, se va diez ó doce leguas más adelante, hasta la isla de la Saona, que está en la mesma altura, cerca de la costa del mediodía de la isla Española, al principio della, á la cual no se llega con una ó dos leguas por algunos bajos; y de allí, avistando la tierra de Santo Domingo, que es ir costeándola, se va á reconocer el cabo ó punta de Caicedo, que está en la dicha isla, cinco leguas antes de llegar al puerto de Santo Domingo, en el cual no entran los que van á la Nueva España por el peligro de la entrada, del cual, con las demás calidades de este puerto, se hace relación en la descripción particular de la isla; y habiendo pasado el dicho puerto, se va corriendo la costa hasta la punta de Niçao, que está diez leguas de Santo Domingo al poniente, adonde, si se llega antes de ser noche, de manera que no se pueda tomar el puerto de Ocoa, que está más adelante, se echan las naos de mar en través, que es dejarlas sin vela ninguna, hasta la mañana. Desde allí se va al puerto de Ocoa, en la costa de la dicha isla Española, diez y ocho leguas de Santo Domingo al occidente, en el cual, y en la ensenada de Cepecepín, que está junto dél como un tiro de lombarda, surgen las flotas, se proveen de buena agua y leña, buen pescado y carne, cañas dulces y palmitos. Desde el dicho puerto, habiendo salido como cinco ó seis leguas dél la vuelta del sur, por huir de las calmas que suelen dar por aquí á causa de volver la costa al sur, se navega la vuelta del oeste como treinta leguas en demanda de la isla de la Beata y Alto Vela, que están cerca de la costa; y aunque se puede pasar por dentro y no hay en ello peligro ninguno, se pasa por defuera como una legua á la mar dellos, desde los cuales se toma la derrota al oes-noroeste, guiñando de noche para el oeste, que es tenerse á la mar, por no dar en la costa; por la cual se va en demanda del cabo de Tiburón, que es la parte más occidental de la dicha isla, hasta donde ponen los marineros como 35 ó 40 leguas desde la isla de la Beata. Hay agua dulce en este cabo, que se puede traer en las chalupas, desde donde se gobierna la vuelta del norueste por barlovento ó parte del norte de la Navaza, ó por el gilovento, que es por la parte del sur, como veinte leguas, hasta reconocer la tierra de Santiago de Cuba, la cual se va costeando hasta el cabo de Cruz, que está en altura de 19 y medio grados; desde donde se vuelve á gobernar al oesnorueste como 40 ó 45 leguas, hasta hacerse norte-sur con la bahía ó golfo de Jagua, y desde allí, siendo de dia la vuelta del oes-noroeste, como 90 leguas, hasta dar vista á la isla de Pinos, que está en 20 grados de altura como diez leguas al sur de los bajos que llaman los Jardines, que es tierra muy sucia y muy baja, y donde se han perdido muchos navíos, y de noche, habiendo caminado desde el sobredicho cabo de Cruz por la dicha derrota, como 40 ó 45 leguas, se gobierna al oeste una singladura de 25 leguas; desde donde se vuelve para la isla de Pinos, aunque algunos, por huir de los dichos jardines, desde el sobredicho cabo de Cruz van la vuelta del oeste á reconocer los Caimanes, que están del dicho cabo como 40 leguas el uno y el otro 50, entrambos en 18 y medio grados de altura, que son dos isletas, y en la postrera dellas, que llaman el Caimán grande y es la mayor, se puede surgir en 14 brazas por la banda del norte; desde donde se vuelve á reconocer por la vuelta del norueste la isla de Pinos, á la cual no se llega con tres leguas por algunos arrecifes que tiene, y desde ella se van á reconocer, como veinte leguas la vuelta del noroeste, las sierras de Guayaguánicos, y después el cabo de Corrientes, que está en 12 y medio grados como treinta leguas de la dicha isla, al cual se pueden llegar y surgir en veinte brazas por la banda del oeste y tomar agua de un jagüey grande y una fuente que están cerca; desde el cual se van costeando doce leguas hasta el cabo de San Antón, que está en 22 grados en la parte última y más occidental de la dicha isla de Cuba, que es la última de las que llaman de barlovento porque quedan siempre á mano derecha."
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De este modo resulta indiscutible que la Isla de Navaza era, conforme a los títulos adjudicados por el Rey de España, un territorio perteneciente a la Real Audiencia de Santa Fe y no a la de Santo Domingo.

Las autoridades españolas, en 1795, por el Tratado de Basilea, ceden el territorio de Santo Domingo a Francia. De este modo la Audiencia debía ser cambiada de ciudad, lo que se ordenó por Real Decreto de 17 de marzo de 1799, instalándose definitivamente en 1800 en la Villa de Puerto Príncipe. Esta institución tuvo gran importancia por las funciones que desempeñaba como Tribunal Supremo, fiscalizador de la Hacienda Pública, así como facultades consultivas de Gobierno en negocios arduos o provisión de oficios de la tierra, gastos extraordinarios, reales acuerdos, dictar leyes y sustentar causas civiles y militares.

Ya varios años antes de la desaparición de los taínos, Santo Domingo había perdido su posición de principal colonia española en el Nuevo Mundo. Su falta de riquezas minerales la condenaron al abandono por la Madre Patria, especialmente luego de la conquista de la Nueva España (México). En 1535, el Virreinato de Nueva España, que incluía México y el istmo de América Central, incorporó a Santo Domingo, cuya importancia siguió disminuyendo luego de la conquista del rico reino de los Incas en Perú. La agricultura se convirtió en la actividad principal de la economía isleña, pero la naturaleza desorganizada de la producción agrícola no alcanzó los niveles de productividad que caracterizaría a la colonia bajo el mando francés.

La Iglesia Católica Romana llegó a ser el principal agente para diseminar la cultura española en América. La organización eclesiástica desarrollada para Santo Domingo y que luego fue extendida a toda la América Española reflejaba una unión de la iglesia y el estado que era realmente más estrecha que la prevaleciente en la misma España. El Real Patronato de las Indias o, como luego fue llamado, el Patronato Real, servía como el agente de organización de esta afiliación entre la iglesia y la corona española.

El prestigio de Santo Domingo empezó a declinar en la primera parte del siglo XVI con la conquista de México por Hernán Cortés en 1521, y el descubrimiento allí, y luego en Perú, de una gran riqueza en oro y plata. Estos eventos coincidieron con el agotamiento de los depósitos aluviales de oro y la desaparición de la fuerza laboral indígena en Santo Domingo. Numerosos colonos se mudaron a México y a Perú; los nuevos inmigrantes españoles generalmente pasaban de largo buscando mayores fortunas que se encontrarían en las tierras más al Oeste. La población de Santo Domingo disminuyó, la agricultura languidecía, y pronto España empezó a preocuparse con sus colonias de tierra firme, más ricas y más extensas.

El estancamiento que prevaleció en Santo Domingo durante los siguientes 250 años fue interrumpido en varias ocasiones por enfrentamientos armados, ya que los franceses y británicos intentaron debilitar el dominio económico y político de España en el Nuevo Mundo. En 1586, el Almirante británico, Sir Francis Drake, capturó la ciudad de Santo Domingo y cobró un rescate para regresarla al control español. En 1655, Oliver Cromwell despachó una flota inglesa, comandada por Sir William Penn, para tomar Santo Domingo. Luego de enfrentar un fuerte resistencia, los ingleses navegaron más hacia el Oeste y tomaron Jamaica.

La retirada del gobierno colonial de la región costera norte abrió la puerta a los bucaneros franceses, quienes tenían una base en la Isla Tortuga (Île de la Tortue), cerca de la costa noroeste del actual Haití, para que se establecieran en la Española o Hispaniola a mediados del siglo diecisiete. Aunque los españoles destruyeron varias veces los asentamientos de los bucaneros, los franceses no fueron disuadidos ni expulsados. La creación de la Compañía Francesa de las Indias Occidentales en 1664 indicó la intención de Francia de colonizar la Hispaniola occidental. Sucedieron batallas intermitentes entre los colonos franceses y españoles durante las siguiente tres décadas; sin embargo, España, presionada por guerras en Europa, no podía mantener una guarnición en Santo Domingo lo suficientemente grande para asegurar toda la isla contra la intrusión, por ello a través de los sucesivos tratados de Ryswick (1.697), Aranjuez (1.777) y Basilea (1.795), España terminó cediendo a Francia el control de La Española.

Con el Tratado de Ryswick España cedía el tercio occidental de la isla a Francia. El límite exacto de este territorio (Saint – Domingue, ahora Haití) no fue establecido en el momento de la cesión y permaneció cuestionado hasta 1929, sin embargo jamás se hizo mención alguna a la Isla de Navaza, la cual continúo en poder de España.

Por su parte los artículos primero y segundo del Tratado de Aranjuez establecían los siguientes límites:
"Procediendo al cumplimiento del referido Tratado, empieza la línea de Demarcación de Límites en la Costa del Norte de esta isla y boca del río Pedernales o Riviere des Anses a Pitre, en cuyas orillas se han colocado las Pirámides que figura en el plano con las inscripciones de France-España, gravadas en piedra, y puestos los números extremos 1; 221: Todos los más se manifiestan claramente en el Plano según su colocación. Se presupone, y entiende por derecha o izquierda de la Línea de la de los comisarios en su marcha, y en los ríos, y arroyos, la de su corriente saliendo de su origen..."
Como se ve aquí tampoco se hizo mención alguna de la Isla de Navaza, lo cual equivale a decir que continúo siendo parte del territorio colonial español en el Caribe.

A su turno señaló el Tratado de Basilea:
"El Rey de España, por sí y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad a la República Francesa toda la parte española de la isla de Santo Domingo en las Antillas."

De este modo España entregaba la totalidad de la Isla de Santo Domingo a la Francia revolucionaria sin considerarse dentro de dicha cesión el territorio insular de Navaza, razón por la cual se asumía que esta continuaba bajo el control hispano a través del Virreinato de la Nueva Granada, creado por la Real Cédula de 29 de abril de 1.717, y cuya jurisdicción recaía sobre un territorio, de más de dos millones seiscientos mil kilómetros cuadrados, comprendiendo "toda la provincia de Santafe, Nuevo Reino de Granada, las de Cartagena, Santa Marta, Maracaibo, Caracas, Guayana, Antioquia, Popayán y San Francisco de Quito, con todos los demás términos que en ellas estuviesen incorporados".

El Virreinato de la Nueva Granada, sucesor político administrativo de la real Audiencia de Santa Fe, fue confirmado mediante Real Cédula del 20 de agosto de 1739, documento en el cual se reafirmaron pertenecerle los territorios adjudicados a aquella y se le sumaron unos nuevos:
"EL REY - Presidente y oydores de mi Real Audiencia de Sta. Fee en el Nuevo Reyno de Granada.

Habiendo tenido por conbeniente el año de 1717 erigir Virreynato y Nuevo Reyno con otras provincias agregadas tuve por de mi servicio extinguile en el de Reyno dejando las cosas en el estado en que estaban antes de esta creación. Y habiendose experimentado maior decadencia en aquellos preciosos dominios y que va cada dia en aumento como me lo han representado varias comunidades de su distrito, suplicandome vuelva a eregir el Virreynato para que con las mas amplias facultades de este empleo logre el Gobierno el mejor orden conque los demaiados animos de sus vasallos se esfuercen y apliquen al cultivo de sus preciosos minerales y abundantes frutos y se evite que lo que actualmente fructifican pase a á manos de extrangeros, como está sucediendo en grave perjuicio de la corona. Lo que visto y entendido con otros informes que he tenido acerca del asunto; y lo que sobre todo me ha consultado mi Consejo de las Yndias, lo he tenido por bien y he resuelto, erigir de nuevo el mencionado Virreynato de ese Nevo Reyno de Granada, siendo el Virrey que yo nombrare para él juntamente Presidente de esa mi Real Audiencia y Governador y Capitan General de la jurisdiccion de ese Nuevo Reyno y Provs., que he resuelto agregar á ese Virreynato, que son las del Chocó, Popayán, Reyno de Quito y Guayaquil, provincias de Antioquia, Cartagena, Sta Marta, Rio del hacha, Maracaibo, Caracas, Cumaná, Guayama, Yslas de la Trinidad y Margarita y Rio Orinoco, Provincias de Panamá, Portovelo, Veragua, y el Darien con todas las ciudades, villas y Lugares, y los Puertos, Bahias, surgideros, caletas y demas pertenecientes a ellas en uno y en otro mar, y tierra firme, con las mismas facultades, prerrogativas, é igual conformidad que lo son, y las exercen en sus respectivos distritos los Virreyes del Perú y Nueva España; teniendo este la misma dotacion para su sueldo y guardia que se consignó y tuvo D. Jorge de Villalonga en el tiempo que sirvió este virreinato, y su residencia en la propia ciudad de Santa Fee como la hubo aquel. Que esa mi Audiencia se aumente al número de cinco Ministros y un Fiscal, y que todos hayan de entender en las materia civiles y criminales segun lo destinare el Virrey, dependiendo de su arvitrio el repartir cada día los Ministros que han de componer una y otra sala.

Que las caxas Rls. de esta ciudad sean grales. matrices de toda mi Rl. Hzda del territorio expresado que agregó á ese Virreynato, y en ella den los oficiales Rs. de todas las Provincias suvalternas sus cuentas entendiéndose desde el principio del año, que empize despues que yo elija Virrey para él dando las hasta allí corridas á los que hasta entonces han devido tomarlas. Y que los Tribunales de cuentas subalternos remitan á el de esa ciudad por copias certificadas los Papeles, Ordenes, y Reales Cédulas mas especiales que tuvieren para el Govierno y regimen de mi Rl Hzda y de los que pendiesen de ella, haciendo lo mismo el Tribunal de cuentas de Lima, que ahora es el superior, con los que tuviere pertenecientes al territorio de Nuevo Virreynato.

Que subsistan las Audiencias de Quito y Panamá como estan por en la misma subordinación y dependencia del Virrey, que tienen las demás subordinadas en los Virreinatos del Perú, y Nueva España en orden á sus respectivos Virreyes y que los recursos en los contencioso de todo el referido territorio permanezcan como eran, y vaian á sus respectibas Audiencias, incluiendose en esta providencia el que los de toda la Provincia de Caracas vaian a la Audiencia de Santo Domingo sin hacer novedad en esta parte por ahora: Pero que todos los de Govierno militar, y Rl Hzda haían de ser á este Virrey. Y que en los recuros de Govierno en que el Virrey hubiera dado auto, apre que la parte que se sintiese agravida, interpusiese, como lo permite la ley, recurso de el ala Rl Audiencia, que haya de ser y determinarse en la de esa capital; sin embargo de que por razon de la cosa ó persona entre quien pasa la instancia debiera pertenecer á otra Audiencia si hubiera empezado el negocio por recurso de justicia. Que el exercicio del Rl Patronato no se haga novedad, si es que continuen exerciendole los que lo han hecho hasta aqui, y el Virrey exerza solo el que exercia el Presidente de esa Audiencia. Que los tenientes que hasta aqui han puesto algunos Presidentes y Governadores, como son el de Santa Marta en el Rio del Hacha, y otros semejantes que hubiera no los ponga adelante, sino es que los ponga el Virrey. Que haia de aver tres comandantes grales para todos esos distritos, los quales siendo subditos del Virrey, como los demás, han de tener superioridad respecto de otros: y estos han de ser el Gobernador, Presidente de Panamá, comandante del de Portovelo, Darien, Veragua y Guayaquil. El Governador de Cartagena, de el de Santa Marta y Rio del Hacha, y el Gobernador de Caracas del de Maracaibo, Cumaná y Guayana, Rio Orinoco, Trinidad y Margarita, siendo la superioridad de estos Comandantes para que celen sobre las operaciones de los subalternos que se les encargan en punto de introducciones de ilícito comercio. Y que teniendo noticia de algun desorden, puedan proceder á hacer sumaria para la averiguación con la facultad de que si para hacerla y averiguar mejor la verdad sirviese de impedimento la presencia del Governador ó teniente de donde se hizo el fraude, y está haciendo la averiaguación, pueden apartarle y hacerle salir del Pueblo y territorio á distancia suficiente. Y si de la sumaria resultare notoriamente reo aquel á quien han hecho causa, con acuerdo de asesor, le pueda el Comandante suspender la persona y embargar los Bienes y remitir los autos al Virrey sin que haía de esperar su resolución, para adelantar todas las providencias convenientes, y si resultanre inocente lo restituia á su empleo. Que sin embargo de separase de Panamá y Portovelo del Virreynato de Lima, y agregase al de Santa Fee, el Virrey del Perú continue en remitir la dotación de aquellos presidios como hasta aqui, pero que haia de ser con la prevención de que si el Presidente de Panamá, pidiese algo mas de lo establecido para todos los años, haia de dar cuentas antes del motibo al Virrey de ese Nuevo Reyno, y aprobándolo este lo haya de remitir el de Lima; y sin esta circunstancia no remita mas que el situado que se acostumbra. Y que el Governador de Panamá siga una urbana, puntual y expresiva correspondencia con el Virrey del Perú, sin embargo de no ser aquellos parages, por lo que pueda convenir tenerlas para el Gobierno de los de su distrito, sino en todas las que á el lleguen; que en consideración á las frecuentes ocasiones de Navíos que hay desde Caracas á España con los de la Compañía de Guipuzcoa por donde mas frecuentemente puede llegar á mi noticia lo que fructifique aquella provincia, no pasen los caudales de mis Rs caxas de Caracas á las de essa ciudad sino es que desde ellas se hagan las remesas de lo que de allí hubiere de venir á España, dando cuenta de todo á Santa Fee, en viando á su Tribunal de Cuentas certeficación formal de las de aquellas caras, sus resultas y adiciones del Contador; con que sin perjuicio de la gral. subordinación, noticia y Govierno superior del Virrey y de aquel Tribunal de Cuentas se tendrán en España frecuentes rremesas de lo que produzcan mis Rs. caxas de Caracas. Respecto de lo qual, y que he nombrado para que establezca y sirba el referido Virreynato al Teniente General de mis exércitos Dn. Sebastian de Eslaba, os ordeno y mando que por la presente observeis y cumplais lo por mi resuelto, y obedezcais al,mencionado Virrey como subditos en todo y por todo sin embargo de cualesquiera Leyes, Ordenanzas, Cédulas Reales, particulares comisiones, preheminencias ó clausulas de los títulos de otros empleos, u otra cualesquiera cosa que haia en contrario: pues en cuanto se oponga á este nuevo establecimiento las derogamos y anulamos, dexandolas en su fuerza y vigor para todo aquello que no fuere contrario a él; que tal es mi voluntad, y que me deis cuenta del recivo de esta orden en la primera ocasion que se ofrezca. De San Ildefonso a 20 de Agosto de 1739. YO EL REY.- Por mandado del Rey Nuestro Señor,- Don MIGUEL DE VILLANUEVA".
Como claramente se verifica a través de esta disposición, los territorios que previamente habían sido adjudicados a la Real Audiencia de Santa Fe no solamente se conservaron en su integridad sino que además fueron incrementados en algo más de la tercera parte, circunstancia esta que habría de prevalecer hasta el año de 1777, cuando por Real Cédula del 8 de septiembre, se ordena la desmembración de parte de este vasto territorio y su anexión a la Capitanía General de Venezuela y a la Real Audiencia de Santo Domingo, sin alterar en manera alguna la frontera norte del territorio neogranadino. Señalaba la susodicha prescripción:

"El Rey.- Por cuanto teniendo presente lo que me han representado el actual Virrey, Gobernador y Capitán del Nuevo Reyno del Granada, y los Gobernadores de las Provincias de Guayana y Maracaibo acerca de los inconvenientes que produce el que las indicadas Provincias, tanto como las de Cumaná e islas de Margarita y Trinidad, sigan unidas como al presente lo están al Virreinato, y Capitanía General del indicado Nuevo Reyno de Granada, por la distancia que se hallan de su capital Santa Fe, siguiéndose por consecuencia el retardo en las providencias con graves perjuicios de mi real servicio. Por tanto, para evitar estos y los mayores que se ocasionarían en caso de una invasión; he tenido a bien resolver la absoluta separación de las mencionadas Provincias de Cumaná, Guayana y Maracaibo, e islas de Trinidad y Margarita, del Virreinato y Capitanía General del Nuevo Reyno de Granada, y agregarlas en lo gubernativo y militar a la Capitanía General de Venezuela, del mismo modo que lo están, por lo respectivo al manejo de mi Real Hacienda, a la nueva Intendencia erigida en dicha Provincia, y ciudad de Caracas, su capital. Así mismo he resuelto separar en lo jurídico de la Audiencia de Santa Fe, y agregar a la primitiva de Santo Domingo, las dos expresadas Provincias de Maracaibo y Guayana, como lo está la de Cumaná y las islas de Margarita y Trinidad, para que hallándose estos territorios en una misma Audiencia, un Capitán General y un Intendente inmediatos, sean mejor regidos, y gobernados con mayor utilidad de mi Real Servicio. Y en su consecuencia mando al Virrey, y Audiencia de Santa Fe, se hayan por inhibidos y se abstengan del conocimiento de los respectivos asuntos que les tocaba antes de la separación que va insinuada, y a los Gobernadores de las Provincias de Cumaná, Guayana y Maracaibo, e islas de Margarita y Trinidad, que obedezcan, como a su Capitán General al que hoy es y en adelante lo fuere de la Provincia de Venezuela, y cumplan las órdenes que en asuntos de mi Real Servicio les comunicare en todo lo gubernativo y militar y que así mismo den cumplimiento los Gobernadores de las Provincias de Maracaibo, y Guayana a las Provisiones que en lo sucesivo despachare mi Real Audiencia de Santo Domingo, admitiendo para ante ella las apelaciones que se interpusieren según y en la forma que lo han hecho, o debido hacer por ante la de Santa Fe, que así es mi voluntad. Dada en San Ildefonso a ocho de septiembre de mil setecientos setenta y siete.- Yo el Rey.- Joseph de Galvez."
Como en efecto se ha demostrado, la Isla de Navaza pertenecía inicialmente a la jurisdicción de la Real Audiencia de la Nueva Granada y luego al Virreinato de la Nueva Granada, territorio que nunca fue desmembrado de éstas jurisdicciones por parte de la corona española. Dichos límites se perpetuaron hasta 1810, fecha determinada como de la independencia de la nueva nación neogranadina la cual asumió los derechos soberanos de España radicados en cabeza de nación colombiana hasta nuestros días con base en los principios de la Uti possidetis juris y de la Sucesión de Estados, como se aprecia a continuación.
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LA SOBERANIA DE LA NACION COLOMBIANA
Se tiene por referente originario de la nación colombiana la insurrección del 20 de julio de 1.810 que dió lugar a la proclamación de la independencia del Virreinato de la Nueva Granada de las tradicionales instituciones españolas regidas en ese momento por el poder napoleónico francés en cabeza de José Bonaparte, quien depuso al Rey de España Fernando VII; no obstante reconociendo la nueva nación al monarca español, pero asumiendo su soberanía y control sobre los territorios recién emancipados.

Un año más tarde el nuevo gobierno establecido a través del Serenísimo Colegio Constituyente y Electoral en activas sesiones celebradas entre el 23 de diciembre de 1811 y el 17 de abril siguiente, declaró la existencia de la República de Cundinamarca, rompiendo así toda relación con la metrópoli española y asumiendo absoluta autonomía respecto de aquella.

Es entonces a partir de estos dos significativos momentos en que se consolida la nación colombiana como estado soberano e independiente, situación que permanecerá en lo posterior y hasta la actualidad manteniendo una efectiva transmisión de los derechos soberanos obtenidos mediante la independencia de la corona española, con base en la Sucesión de Estados, la cual ha operado de manera sucesiva e initerrumpida a pesar de las distintas denominaciones que a través del tiempo ha tenido la República de Colombia.

Verificando lo anterior se presentan a continuación las distintas bases constitucionales y jurídicas que ponen de relieve históricamente los derechos soberanos de los colombianos sobre su territorio nacional y por ende la sana tradición de los mismos a efectos de reclamar sus derechos frente al territorio insular de Navaza.

Acta de Independencia (Acta del cabildo extraordinario de Santa Fe) del 20 de Julio de 1810
"Enseguida se manifestó al mismo pueblo la lista de los sujetos que había proclamado anteriormente, para que unidos a los miembros legítimos de este cuerpo (con exclusión de los intrusos don Bernardo Gutiérrez, don Ramón Infiesta, don Vicente Rojo, don José Joaquín Álvarez, don Lorenzo Marroquín, don José Carpintero y don Joaquín Urdaneta) (Salva la memoria del ilustre patricio doctor don Carlos de Burgos), se deposite en toda la Junta el Gobierno Supremo de este Reino interinamente, mientras la misma Junta forma la Constitución que afiance la felicidad pública, contando con las nobles Provincias, a las que en el instante se les pedirán sus Diputados, firmando este Cuerpo el reglamento para las elecciones en dichas Provincias, y tanto éste como la Constitución de Gobierno deberán formarse sobre las bases de libertad e independencia respectiva de ellas, ligadas únicamente por un sistema federativo, cuya representación deberá residir en esta capital, para que vele por la seguridad de la Nueva Granada, que protesta no abdicar los derechos imprescindibles de la soberanía del pueblo a otra persona que a la de su augusto y desgraciado Monarca don Fernando VII, siempre que venga a reinar entre nosotros, quedando por ahora sujeto este nuevo Gobierno a la Superior Junta de Regencia, ínterin exista en la Península, y sobre la Constitución que le dé el pueblo, y en los términos dichos, y después de haberle exhortado el señor Regidor su Diputado a que guardase la inviolabilidad de las personas de los europeos en el momento de esta fatal crisis, porque de la recíproca unión de los americanos y los europeos debe resultar la felicidad pública, protestando que el nuevo Gobierno castigará a los delincuentes conforme a las leyes, concluyó recomendando muy particularmente al pueblo la persona del Excelentísimo Señor Antonio Amar; respondió el pueblo con las señales de la mayor complacencia, aprobando cuanto expuso su diputado."

Constitución de Cundinamarca del 30 de marzo de 1811
"Artículo 1.- La Representación, libre y legítimamente constituida por elección y consentimiento del pueblo de esta provincia, que con su libertad ha recuperado, adopta y desea conservar su primitivo y original nombre de Cundinamarca, convencida y cierta de que el pueblo a quien representa ha reasumido su soberanía, recobrando la plenitud de sus derechos, lo mismo que todos los que son parte de la Monarquía española, desde el momento en que fue cautivado por el Emperador de los franceses el señor don Fernando VII, Rey legítimo de España y de las Indias, llamado al trono por los votos de la nación, y de que habiendo entrado en el ejercicio de ella desde el 20 de julio de 1810, en que fueron depuestas las autoridades que constantemente le habían impedido este precioso goce, necesita de darse una Constitución, que siendo una barrera contra el despotismo, sea al mismo tiempo el mejor garante de los derechos imprescriptibles del hombre y del ciudadano, estableciendo el Trono de la Justicia, asegurando la tranquilidad doméstica, proveyendo a la defensa contra los embates exteriores, promoviendo el bien general y asegurando para siempre la unidad, integridad, libertad e independencia de la provincia, ordena y manda observar la presente a todos los funcionarios que sean elegidos, bajo cuya precisa condición serán respetados, obedecidos y sostenidos por todos los ciudadanos estantes y habitantes en la provincia, y de lo contrario, tratados como infractores del pacto más sagrado, como verdaderos tiranos, como indignos de nuestra sociedad y como reos de lesa Patria.

Artículo 19.- La provincia cundinamarquesa, con el fin de efectuar la importante y deseada unión de todas las provincias que antes componían el Vicerreinato de Santafé, y de las demás de la Tierra Firme que quieran agregarse a esta asociación y están comprendidas entre el mar del Sur y el Océano Atlántico, el río Amazonas y el Istmo de Panamá, ha convenido y conviene en el establecimiento de un Congreso Nacional compuesto de todos los representantes que envíen las expresadas provincias, adoptando para su justa proporción la base, o de territorio o de populación, o cualquiera otra que el mismo Congreso estime oportuna; pero que por ningún caso se extienda a oprimir a una o muchas provincias en favor de otra u otras."

Acta de la Federación de las Provincias Unidas de Nueva Granada del 27 de noviembre de 1811
"En el nombre de la Santísima Trinidad, padre, hijo y espíritu santo. Amén, Nos los representantes de las provincias de la Nueva Granada que abajo se expresarán, convenidos en virtud de los plenos poderes con que al efecto hemos sido autorizados por nuestras respectivas provincias, y que previa y mutuamente hemos reconocido y calificado, considerando la larga serie de sucesos ocurridos en la península de España, nuestra antigua metrópoli, desde su ocupación por las armas del emperador de los franceses Napoleón Bonaparte; las nuevas y varias formas de gobierno que entretanto y rápidamente se han sucedido unas a otras, sin que ninguna de ellas haya sido capaz de salvar la nación; el aniquilamiento de sus recursos cada día más exhaustos, en términos que la prudencia humana no puede esperar un buen fin; y últimamente los derechos indisputables que tiene el gran pueblo de estas provincias, como todos los demás del universo, para mirar por su propia conservación, y darse para ello la forma de gobierno que más le acomode, siguiendo el espíritu, las instrucciones y la expresa y terminante voluntad de todas nuestras dichas provincias, que general, formal y solemnemente han proclamado sus deseos de unirse a una asociación federativa, que remitiendo a la totalidad del Gobierno general las facultades propias y privativas de un solo cuerpo de nación reserve para cada una de las provincias su libertad, su soberanía y su independencia, en lo que no sea del interés común, garantizándose a cada una de ellas estas preciosas prerrogativas y la integridad de sus territorios, cumpliendo con este religioso deber y reservando para mejor ocasión o tiempos más tranquilos la Constitución que arreglará definitivamente los intereses de este gran pueblo; hemos acordado y acordamos los pactos de federación siguientes:

Artículo 1.- El título de esta confederación será: Provincias Unidas de la Nueva Granada.

Artículo 2.- Son admitidas y parte por ahora de esta confederación todas las provincias que al tiempo de la revolución de la capital de Santafé en veinte de Julio de mil ochocientos diez, eran reputadas y consideradas como tales, y que en continuación y en uso de este derecho resumieron desde aquella época su gobierno y administración interior, sin perjuicio no obstante de los pactos o convenios que hayan hecho o quieran hacer algunas de ellas y que no se improbarán en lo que no perjudique a la Unión.

Artículo 3.- Lo serán asimismo aquellas provincias o pueblos que no habiendo pertenecido en dicha época a la Nueva Granada, pero que estando en cierto modo ligados con ella por su posición geográfica, por sus relaciones de comercio u otras razones semejantes, quieran asociarse ahora a esta federación, o a alguna de sus provincias confinantes, precediendo al efecto los pactos y negociaciones que convengan con los Estados o cuerpos políticos a quienes pertenezcan, sin cuyo consentimiento y aprobación no puede darse un paso de esta naturaleza.

Artículo 6.- Las Provincias Unidas de la Nueva Granada se reconocen mutuamente como iguales, independientes y soberanas, garantizándose la integridad de sus territorios, su administración interior y una forma de gobierno republicano. Se prometen recíprocamente la más firme amistad y alianza, se juran una fe inviolable y se ligan con un pacto eterno, cuanto permite la miserable condición humana."

Ley Fundamental del 17 de diciembre de 1819
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"Artículo 1.- Las Repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola bajo el título glorioso de República de Colombia.

Artículo 2.- Su territorio será el que comprendían la antigua Capitanía General de Venezuela y el Virreinato del Nuevo Reino de Granada, abrazando una extensión de 115.000 leguas cuadradas, cuyos términos precisos se fijarán en mejores circunstancias."

Constitución de la Nación Colombiana del 30 de agosto de 1821
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Artículo 1.- La nación colombiana es para siempre e irrevocablemente libre e independiente de la monarquía española y de cualquier otra potencia o dominación extranjera; y no es, ni será nunca patrimonio de ninguna familia ni persona.

Artículo 2.- La soberanía reside esencialmente en la nación. Los magistrados y oficiales del Gobierno, investidos de cualquiera especie de autoridad, son sus agentes o comisarios, y responden a ella de su conducta pública.

Artículo 6.- El territorio de Colombia es el mismo que comprendía el antiguo Virreinato de Nueva Granada y de la Capitanía General de Venezuela."

Constitución del Estado de la Nueva Granada del 1º de marzo de 1832
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"Artículo 1.- El Estado de la Nueva Granada se compone de todos los granadinos reunidos bajo de un mismo pacto de asociación política para su común utilidad.

Artículo 2.- Los límites de este Estado son los mismos que en mil ochocientos diez dividían el territorio de la Nueva Granada de las capitanías generales de Venezuela y Guatemala, y de las posesiones portuguesas del Brasil: por la parte meridional, sus límites serán definitivamente señalados al sur de la provincia de Pasto.

Artículo 3.- La nación granadina es para siempre esencial e irrevocablemente soberana, libre e independiente de toda potencia o dominación extranjera; y no es, ni será nunca el patrimonio de ninguna familia ni persona. Los funcionarios públicos, investidos de cualquiera autoridad, son agentes de la nación, responsables a ella de su conducta pública."

Constitución de la República de la Nueva Granada del 8 de mayo de 1843
"Artículo 1.- La República de la Nueva Granada se compone de todos los granadinos unidos en cuerpo de nación, bajo un pacto de asociación política para su común utilidad.

Artículo 2.- La Nación granadina es para siempre esencial e irrevocablemente soberana, libre e independiente de toda potencia o dominación extranjera, y no es ni será nunca el patrimonio de ninguna familia ni persona.

Artículo 7.- Los límites del territorio de la República son los mismos que, en el año de 1810, dividían el territorio del Virreinato de la Nueva Granada del de las Capitanías generales de Venezuela y Guatemala, y del de las posesiones Portuguesas del Brasil; y los que, por el tratado aprobado por el Congreso de la Nueva Granada en 30 de mayo de 1833, lo dividen del de la República del Ecuador. Estos límites sólo podrán variarse por medio de tratados públicos, aprobados y ratificados conforme a los parágrafos séptimo del Artículo sesenta y siete, y segundo del Artículo ciento dos de esta Constitución, y debidamente canjeados.

Constitución de la República de la Nueva Granada del 20 de mayo de 1853
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"Artículo 1.- El antiguo Virreinato de la Nueva Granada, que hizo parte de la antigua República de Colombia, y posteriormente ha formado la República de la Nueva Granada, se constituye en una República democrática, libre, soberana, independiente de toda potencia, autoridad o dominación extranjera, y que no es, ni será nunca el patrimonio de ninguna familia ni persona."

Constitución para la Confederación Granadina del 22 de mayo de 1858
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"Artículo 1.- Los Estados de Antioquía, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá y Santander, se confederan a perpetuidad, forman una Nación soberana, libre e independiente, bajo la denominación de «Confederación Granadina», y se someten a las decisiones del Gobierno general, en los términos que se establecen en esta Constitución.

Artículo 2.- Los límites del territorio de la Confederación Granadina son los mismos que en el año de 1810 dividían el territorio del Virreinato de Nueva Granada del de las Capitanías generales de Venezuela y Guatemala, y del de las posesiones portuguesas del Brasil, por la parte meridional son provisionalmente, los designados en el Tratado celebrado con el Gobierno del Ecuador en 9 de julio de 1856, y los demás que la separan hoy de aquella República."

Constitución Política de los Estados Unidos de Colombia del 8 de mayo de 1863
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"Artículo 1.- Los Estados Soberanos de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima, creados respectivamente por los actos de 27 de febrero de 1855, 11 de junio de 1856, 13 de mayo de 1857, 15 de junio del mismo año, 12 de abril de 1861, y 3 de septiembre del mismo año, se unen y confederan a perpetuidad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio, y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de «Estados Unidos de Colombia».

Artículo 2.- Los dichos Estados se obligan a auxiliarse y defenderse mutuamente contra toda violencia que dañe la soberanía de la Unión, o la de los Estados.

Artículo 3.- Los límites del territorio de los Estados Unidos de Colombia son los mismos que en el año de 1810, dividían el territorio del Virreinato de Nueva Granada del de las Capitanías generales de Venezuela y, Guatemala, y del de las posesiones portuguesas del Brasil: por la parte meridional son, provisionalmente, los designados en el Tratado celebrado con el Gobierno del Ecuador en 9 de julio de 1856, y los demás que la separan hoy de aquella República y de la del Perú."

Constitución Política de Colombia del 5 de agosto de 1886
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"Artículo 1.- La Nación Colombiana se reconstituye en forma de República unitaria.

Artículo 2.- La soberanía reside esencial y exclusivamente en la Nación, y de ella emanan los poderes públicos, que se ejercerán en los términos que esta Constitución establece.

Artículo 3.- Son límites de la República los mismos que en 1810 separaban el Virreinato de Nueva Granada de las Capitanías generales de Venezuela y Guatemala, del Virreinato del Perú, y de las posesiones portuguesas del Brasil; y provisionalmente, respecto del Ecuador, los designados en el Tratado de 9 de Julio de 1856."

Constitución Política de Colombia de 1991
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"Artículo 3.- La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece.

Artículo 102.- El territorio, con los bienes públicos que de él forman parte, pertenecen a la Nación."
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SOBERANIA DEL ESTADO DE NAVAZA
Con base en los títulos anteriormente señalados, en aplicación al derecho constitucional colombiano al ejercicio de la soberanía en forma directa por el pueblo de Colombia, consagrado en el artículo 3° de la Carta Política y a que el territorio pertenece es a esta nación (art. 102 C.P.), un grupo diverso y plural de colombianos, representantes de distintas regiones del país hemos determinado, a partir del día 12 de octubre de 2.005, reclamar en nuestra calidad de nacionales colombianos los derechos soberanos que nos asisten sobre la Isla de Navaza y proclamar con base en los justos títulos que nos pertenecen y que heredamos del Reino de España, a efectos de no comprometer la voluntad del Estado colombiano ni de la República de Colombia, la existencia del Estado de Navaza como manifestación de nuestra voluntad jurídica y política de asociarnos en torno del ideal de defender esos derechos de terceros sin renunciar a nuestra nacionalidad colombiana.

Por obvias razones de seguridad no asumimos nuestras identidades por el temor a las represalias de los cuerpos de seguridad e inteligencia de los países, así como de los mercenarios particulares, que se arrogan ilegítimos derechos sobre el territorio de Navaza.

Nuestro gobierno será entonces un Gobierno en el Exilio.
 
futurodolce@iol.it
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