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NAVAZA Y EL VIAJE FINAL DE COLON
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En septiembre de 1501 los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla y León, nombraron a Nicolás de Ovando gobernador y juez supremo de las Indias. En la flota de éste fueron el joven Bartolomé de las Casas y Alonso Sánchez de Carvajal, encargado de recaudar para Colón los beneficios correspondientes del comercio de las Indias y del oro. El Almirante había empezado a preparar otro viaje de descubrimiento y escribió a Isabel y Fernando pidiendo las necesarias instrucciones y documentos.

Respondieron los reyes autorizando la expedición, pero le prohibieron hacer esclavos y tocar tierra en La Española, salvo en el viaje de regreso.

El 9 de mayo de 1502, con la salud quebrantada y al mando de cuatro pequeñas carabelas - la Capitana, la Santiago de Palos, la Gallego y la Vizcaíno - Colón zarpó rumbo a la más arriesgada de sus expediciones, el pase a la India que suponía existente en territorio americano.

Le acompañaban su hermano Bartolomé y su hijo Fernando.

Por la acostumbrada ruta de Canarias, el 29 de junio ancló ante Santo Domingo, decidido a sustituir la nave Santiago de Palos por otra. Notó inequívocos signos de que se avecinaba una gran tormenta y así se lo comunicó al gobernador Ovando, a quien solicitó permiso para entrar en el estuario y recomendó que no dejara partir a una numerosa flota a punto de regresar a España. De acuerdo con las instrucciones de los reyes, Ovando negó su permiso e, ignorando los consejos, ordenó la salida de la flota. Las carabelas de Colón tuvieron, pues, que afrontar fuera del puerto el huracán que se abatió sobre Santo Domingo. Sólo la nave del Almirante pudo mantenerse anclada; las demás, rotas las amarras, fueron arrastradas lejos de la costa. Las cuatro, sin embargo, lograron reunirse días después. En cambio, la flota que regresaba a España perdió veinte barcos y más de quinientos hombres.

Hacia el suroeste descubrió el 30 de julio las Islas de la Bahía, de Honduras. El 14 de agosto descubrió Cabo Cajinas, el 17 del mismo mes, desembarcó en la boca del río Tinto.

Siempre navegando hacia el suroeste se desató nuevamente una violenta tempestad que duró cerca de un mes. Estuvo en tan grave peligro que toda la tripulación se confesó, pero el 12 de septiembre, logró doblar un cabo, la tempestad empezó a calmarse.

Las naves siguieron hacia el sur y Colón lleno de fe dio gracias a Dios, llamo así al cabo, "Cabo Gracias a Dios", el que los salvó de la tempestad. La primera tierra de Nicaragua acababa de ser descubierta permaneció allí un día, después siguió su ruta. A 60 millas fondeó, para proveerse de leña y agua en la desembocadura del Río Grande, perdió allí un bote con su tripulación.

Siguiendo la costa llegó a la desembocadura de El Rama. Ancló en al actual Isla Bosby, el 25 del mismo mes.

En aquella tierra, una legua adentro, encontró un pueblo indígena llamado Cariay a orillas de un río hermoso, protegido de colinas y de árboles de gran altura.

Los pobladores, llenos de temor aprestaron sus armas para defenderse. Colón desembarcó hasta el día siguiente, logró entrar en pláticas con los asustados indios. Estos eran altos, robustos, risueños, su idioma diferente al de los antillanos; vestían camisas de algodón sin mangas, usaban el cabello peinado sobre la frente y el cuerpo pintado con figuras extrañas de color rojo y negro.

Los jefes llevaban una gorra de algodón tejida y adornada con plumas; las mujeres vestían trajes de telas vistosas; las orejas, los labios y la nariz agujereados y usaban pendientes de oro.

En sus chozas tenían herramientas de cobre y pedernal, crisoles, fuelles de pieles, se alimentaban de la caza y de la pesca.

Desembarcaron allí y queriendo tomar algunos datos del país preguntaron a los indios por señas, cuando estos vieron escribir se asustaron, creyendo que era asunto de hechicería y huyeron, continuaron explorando y encontraron cadáveres embalsamados, adornados con joyas. En las tablas que cerraban las cajas habían esculturas de animales y de rostros humanos.

Tomó Colón dos indios para que le sirvieran de guía, y siguió navegando. El 5 de Octubre salió rumbo a la costa de Veragua.

El 24 de julio fondearon en una isla del Jardín de la Reina (quizás el actual Cayo Largo) y el 1 de agosto descubrieron la América Central a la altura de la punta de Caxinas (cabo Honduras). El Almirante no buscaba un estrecho, como pretendió Hernando Colón cuando ya era notorio que existía un breve istmo de separación entre el Atlántico y el Pacífico, sino un cabo, el más meridional de la provincia de Chiamba, la larga península que constituía el límite oriental de Asia. Costeando sucesivamente los actuales países de Nicaragua, Costa Rica y Panamá, las cuatro carabelas barloventearon hacia el Este. Cuando los indios le hablaron de la dorada tierra de Veragua y de Ciguare, al otro lado de la cadena montañosa, Colón entendió que Ciguare era lo mismo que Chiamba y que había llegado al lugar donde la península era más estrecha. Supuso que de allí a once días de viaje por las montañas se encontraba el Índico. Asombrosamente, la prolongada península desmentía los mapas asiáticos y torcía al Sudeste y al Este, en vez de hacerlo al Sudoeste y al Oeste.

Durante la navegación fondeaban de noche donde podían o se aguantaban al pairo. Tras zarpar de río Cativa (río Cherebequi) lucharon con temporales durante dos meses. Del 17 al 20 de diciembre anclaron en Puerto Grande (bahía Manzanilla en el moderno Colón, a la entrada del Canal de Panamá). Concentró entonces el Almirante sus esfuerzos en la búsqueda del oro y desde la parte oriental de Panamá, retrocedió al Oeste hasta la tierra que los indios llamaban Veragua, donde le habían informado de la existencia de minas. Este retroceso se convirtió en una de las etapas más duras del viaje, a causa del mal tiempo y de la comida agusanada. Finalmente, el 6 de enero de 1503, fondearon junto al río Belén. Encontraron yacimientos de oro y se dispusieron a fundar una colonia, Santa María de Belén, que quedaría a cargo de Bartolomé. Sin embargo, los indios se manifestaron tan hostiles y los elementos tan inclementes que, tras perder una docena de hombres, el Almirante desistió de la empresa.

El 15 de abril Colón partió de Río Belén con la Capitana, la Santiago y la Vizcaíno; la Gallego, más dañada por el temporal y la broma, fue abandonada. En Puerto Bello renunciaron también a la Vizcaíno y continuaron costeando hasta cabo Marmóreo, probablemente el actual cabo Tiburón, en la frontera entre Panamá y Colombia, para seguir al Norte de regreso a La Española. Pasaron junto a Las Tortugas (Little Cayman y Cayman Brac) y fondearon en la costa sur de Cuba. El 25 de junio, la Capitana y la Santiago, ya inútiles a causa de la broma, quedaron varadas y apuntaladas en la playa de Santa Gloria (St. Ann´s Bay), Jamaica. El 7 de julio Colón terminó su carta a los reyes, que diez días después entregaría a Diego Méndez, criado del Almirante y a Bartolomé Fieschi, antes capitán de la Vizcaíno, que marcharon a buscar socorro a La Española. Iban en canoas nativas, a las que le añadieron batemares, falsas quillas y velas.

Salieron entonces Méndez y Fieschi de Jamaica camino a La Española en varias canoas con una tripulación compuesta por una docena de marinos armados y varios indios, abastecidos solamente por dos barriles de agua y unas pocas provisiones.

El viaje fue bastante difícil y fatigoso, solamente alentados por las versiones de los aborígenes acerca de la existencia de una isleta a la que llamaban “Narvasa”, que estaba distante a poco más de la mitad del recorrido según sus propias palabras. Es de considerar que bogando muy bien una barca o canoa, no puede hacer en un día y una noche más viaje que diez leguas, y porque las aguas desde Jamaica a la Española son contrarias a este viaje. Así, poco a poco, tomando alguna vez agua del mar, para refrescar la boca, siguieron como podían, hasta que llegó la segunda noche, sin que hubiesen visto tierra.

Finalmente al anochecer del tercer día Diego Méndez vio que salía la luna encima de tierra, pues la cubría una isleta, a modo de eclipse; de otro modo no hubieran podido verla, porque era muy pequeña, y en atención a la hora. Confortándolos Méndez con esta alegría, y mostrándoles la tierra, les dio mucho ánimo, y habiéndoles repartido, para mitigar la sed, una poca agua del barril, bogaron de modo que a la mañana siguiente se hallaron sobre la isla llamada por los indígenas “Narvasa”.

Habiendo desembarcado con mucho esfuerzo en ella y gratificando al Creador por tal socorro oraron con devoción, tomando posesión de la isla Méndez y Fieschi en nombre de Colón y los reyes católicos, y dejando constancia del hecho tomaron directa posesión levantando un túmulo de rocas y sobre ella una cruz, como símbolo de gratitud y enterrando el filo de una espada y dijeron que en adelante se llamaría, como entendían “NAVAZA”.

Hallaron que ésta era toda de piedra viva y porque no había en ella agua dulce viva, ni árbol alguno, sino peñascos, anduvieron de peña en peña, recogiendo con calabazas el agua de lluvia que hallaban.

Por el relato puede deducirse que el descubrimiento de esta isla debió producirse entre el 15 y el 20 de julio de 1.503; por tanto se asume este último día como el día oficial del descubrimiento de Navaza.

Finalmente Diego de Méndez y Bartolomeo Fieschi pudieron lograr su cometido de llegar a Santo Domingo y obtener de Oviedo la ayuda para Colón y el resto de la tripulación que les permitió concluir con éxito la cuarta expedición, de tal modo que puede asegurarse, sin ambages, que fue gracias a Navaza que el Almirante pudo concluir su histórica tarea.
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Mapa antiguo que establece la ubicación de Navaza.

LA PIRATERIA DERROTADA
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Durante los años venideros los marinos españoles, ingleses, franceses y aún holandeses tomaron como punto de referencia para sus travesías este significativo punto en medio del Mar Caribe. Pero es hasta el siglo XVII en que vuelve a tener Navaza cierta significación cuando se constituye en una de las bases de actividad pirata y bucanera en contra de los intereses españoles, toda vez que era claro objetivo de los corsarios ingleses y franceses las flotas hispánicas rumbo a la península iberica, cargadas del oro y la plata embarcada en Cartagena de Indias y procedente del Perú y la Nueva Granada, las que necesariamente debían recorrer el Estrecho de Jamaica.

Y es durante este período que adquiere Navaza una especial trascendencia ya que se tiene noticia respecto de que la armada española realizó varias expediciones en la isla para combatir las bandas piratas, tanto así que incluso se asegura que los tesoros de Drake y Barbarroja aún hoy se encuentran allí enterrados. Sin embargo es un hecho cierto de que uno de los lugares estratégicos favoritos del Almirante Vernon para sus acometidas frente al imperio español era precisamente Navaza, hasta su implacable descalabro en 1.741 a manos del admirable BLAS DE LEZO, quien a las órdenes del Virrey de la Nueva Granada Don Sebastián de Eslava, Marqués de la Defensa de Cartagena, propinó la más humillante derrota que haya conocido en su historia Inglaterra, evento que las potencias anglosajonas han pretendido desconocer y que es, sin duda alguna, la página más gloriosa que se ha podido escribir en la historia militar moderna, solamente comparable con el fiasco estadounidense en Vietnam. Es por eso que para el Estado de Navaza son De Lezo y De Eslava dos de sus más insignes héroes, por cuanto fue gracias a ellos que reafirmó Navaza su condición de territorio neogranadino y posteriormente colombiano, tanto así que con posterioridad a este hecho resultaba forzoso para los navíos militares españoles que zarpaban de Cartagena de Indias, escoltando buques mercantes en su travesía hacia los puertos peninsulares, hacer varios disparos de cañón frente a Navaza, de lo cual han quedado diversos documentos consignados en los diarios de a bordo de dichas embarcaciones.
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Don Blas de Lezo, artífice de la derrota del Almirante Vernon.
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El Virrey de la Nueva Granada, Don Sebastián de Eslava, Marqués de la Defensa de Cartagena.

BOLIVAR FRENTE A NAVAZA
Adquiere luego mención relevante que durante el periplo adelantado por el Libertador Simón Bolívar por Haití, en búsqueda de ayuda para la causa emancipadora, trasladándose desde Jamaica el 24 de diciembre de 1.815, en donde escribió su muy connotada pieza: “La Carta de Jamaica”, cruzó frente a Navaza quedando impresionado por su belleza natural, circunstancia de la cual existe también registro histórico.

No resulta entonces ajeno pensar que fuera Navaza punto de encuentro en la vida de dos de los más importantes hombres vinculados al suceso americano: Colón y Bolívar.

Bolívar dará finalmente libertad a cinco naciones del yugo español, entre ellas a la Nueva Granada, hoy Colombia, y dentro de su vasto territorio a la Isla de Navaza.
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El Libertador, Simón Bolívar.
LA GUERRA DEL GUANO
Vuelve a asumir especial situación Navaza con ocasión de la Guerra del Guano. El nombre del adobe natural guano – o huano, según la trascripción – viene del quechua – uno de los idiomas indígenas del Perú y la lengua de los incas. La traducción ya explica lo que es: "excrementos de pájaros marinos". No son los excrementos de cualquier pájaro marino, sino de tres específicos, de una especie de cormorán, del pelicano gris y del piqueros. Habitan en la costa peruana en pequeñas islas rocosas sin ningún tipo de vegetación gracias a la corriente de Humboldt, una corriente de aguas frías que baja del estrecho de Behring. La combinación de aguas frías con el calor tropical resulta en unas condiciones climáticas que impiden las precipitaciones: el desierto costeño del Perú es un de los lugares más secos del planeta. Si no fuera por la intervención humana, no se encontraría ninguna planta, ni siquiera un cactus, sino sólo arena y rocas a lo largo de dos mil kilómetros. Las únicas veces que hay precipitaciones es cuando aparece el fenómeno del Niño con su fuerza de destrucción brutal. Los pájaros habitan en las islas para criar su nueva generación. En una isla mediana pueden habitar hasta un millón de animales, generando cerca de 11,000 toneladas de guano cada año.

La falta de lluvia resulta en unas condiciones óptimas para el guano, porque el excremento puede secarse lentamente. La baja humedad impide la fuga de los componentes con alto contenido en nitrógeno. Además, los pájaros se alimentan exclusivamente de pescado (en su mayoría anchova o anchoa), que hace los sus excrementos todavía más ricos en nitrógeno. El guano, por lo tanto, es un adobe óptimo y totalmente natural. Su uso se remonta a tiempos remotos. Ya antes de los incas, las culturas costeñas habían descubierto su utilidad por la agricultura.

Alrededor de 1840, los europeos descubrieron el guano como adobe y empezaron a importar guano para su uso en la agricultura. Cuando se mostraron los resultados espléndidos que aportaba el guano, empezó una importación masiva y no sólo a Europa sino también en cantidades importantes a los Estados Unidos. El mundo a mitades del siglo diecinueve es un mundo antes de la revolución industrial y por lo tanto totalmente dependiente del sector agrícola. Cualquier mejora sistemática en la cosecha resultaba directamente en una riqueza más elevada.

El guano se encontraba en las islas del Perú y en unos pocos lugares de la costa africana. Más tarde se descubrieron también islas en el caribe donde los pájaros dejaban el valioso adobe.

Pero ninguno de los yacimientos fuera del Perú producía la calidad del guano peruano, con el efecto que el Perú casi tenía el monopolio del guano. El Perú en estos momentos tenía una deuda exterior muy importante que estaba sofocando al país. US$20 millones sólo con empresarios de Gran Bretaña y otros US$30 millones con Venezuela y Ecuador resultaban en una pesadilla para la economía peruana, debilitada encima por conflictos internos. Cuando el Perú se dio cuenta de la riqueza amontonada en capas de hasta 40m de grosor en sus rocas agrestes, pensó haber encontrado una solución para todos los problemas del país. Fijaron un precio de US $50 por tonelada, un precio muy alto por entonces, que pesaba considerablemente sobre los campesinos de los E.E.U.U. y de Europa.

En el 1852 no obstante se descubrieron las islas Lobos a 5 millas náuticas de la costa norte del país. Allí yacían unas cantidades de guano hasta ahora inimaginables, seguramente porque desde hacía siglos nadie había accedido a las islas – si es que alguien las había descubierto.

Al menos Estados Unidos – con un interés propio muy grande – pusieron esto oficialmente en duda. El entonces Secretario de Estado, Webster, emitió una carta a un comerciante de guano, diciendo que "el gobierno de los Estados Unidos no tiene conocimientos de que las islas Lobos hayan sido descubiertas o sean ocupadas por el Perú", ni que se haya utilizado el guano encontrado allí anteriormente. Esta declaración servía en realidad sólo como base para el siguiente paso: en la misma carta, el Secretario deja claro que tal vez era la deuda del estado asegurar militarmente que los ciudadanos de los EE.UU. puedan explotar la materia valiosa. Y para dar más peso a sus palabras, acompañó la carta por un barco de guerra.

Con antelación los EE.UU. habían hablado con los peruanos sobre el preocupante tema del precio del guano. Uno de sus predecesores, el Secretario de Estado, Clayton, había dejado claro que el poderoso aliado del Norte acogería con satisfacción una bajada de precio de US $50 a US $10 por tonelada, dejando totalmente de banda que las naves de carga americanas pedían ya US $15 por tonelada para el transporte del guano de las islas a través del Cabo de Hornos a las ciudades norteamericanas. Así que – aparte de que el Perú estaba sometido a una presión muy alta por culpa de su deuda exterior – este precio ni siquiera era posible.

Cuando llegó el barco de guerra a la costa peruana, la situación se crispó y no pocos sectores peruanos temían una guerra contra los Estados Unidos. Pero por una vez ganó la inteligencia sobre la agresión y el sentimiento de la humillación. El Perú bajó bastante el precio del guano y permitió que los barcos americanos circularan libremente entre los yacimientos y su país de origen. En cambio se reconoció mundialmente el derecho del Perú a sus islas costeñas. Había faltado muy poco.

Todo eso es historia muy lejana. A finales del siglo diecinueve las existencias de guano peruano estaban casi exhaustas por el mal uso que se les hacía. La producción de guano en los años 1909 - 1910 era tan sólo una decena parte de la producción de años anteriores. La necesidad de un adobe más barato y de un sucedáneo al guano peruano había resultado en el descubrimiento de muchas más islas guaneras. Por último, en el año 1915 el químico alemán Fritz Haber encontró una manera de producir artificialmente sustancias de alto contenido en nitrógeno. La consecuencia de todos estos factores era el colapso mundial del mercado del guano. Actualmente sólo se exportan unos pocos miliares de toneladas al año para el creciente mercado biológico-naturista.

LA INVASION NORTEMARICANA
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Tropas coloniales norteamericanas de finales del siglo XIX.
Buscando proteger las posesiones norteamericanas de facto en los territorios guaneros el 18 de agosto de 1856 el Congreso de los Estados Unidos de América expidió la Ley del Guano (Guano Islands) que señala:
"Sección 5570: Cuandoquiera que un ciudadano de los Estados Unidos descubra un depósito de guano en una isla, roca o cayo, que no esté bajo la jurisdicción legal de ningún otro gobierno, tome posesión pacífica de él y ocupe la isla, roca o cayo, puede ser considerado, a juicio del presidente, como de pertenencia de los Estados Unidos

Sección 5571: El descubridor debe, tan pronto como sea posible notificar, verificado por acta notarial, al Departamento de estado de dicho descubrimiento, ocupación y posesión, describiendo la isla, roca o cayo, y la latitud y longitud de ello, tan cercano como sea posible, y demostrando que dicha posesión fue tomada en nombre de los estados Unidos; y y debe demostrar evidencia satisfactoria al Departamento de Estado, que dicha isla, roca o cayo, no estaba, en el momento del descubrimiento o de la toma de posesión y ocupación de ningún otro gobierno o de los ciudadanos de ningún otro gobierno, ante lo cual deben ser consideradas como pertenecientes a los Estados Unidos.

(...) Sección 5567: el presidente está autorizado, a su discreción, para emplear las fuerzas terrestres y navales de los estados Unidos, para proteger los derechos del descubridor o de su viuda, herederos, administrador o asignados."
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James Woodward, Gobernador colonial norteamericano en Navaza impuesto por la Fosfato Baltimore Company.
Como se ve claramente se trata sin más de una patente de corso para invadir todos aquellos territorios que contuvieran yacimientos de guano, con el respaldo armado por parte del mismo gobierno de los Estados Unidos, ello dio lugar a que en las costas y mares del continente americano se produjera una desenfrenada carrera de pillaje, amparada en esta abusiva disposición.

En 1857, la soberanía de la Isla de la Navaza fue reclamada por Peter Duncan, un capitán de mar estadounidense mediante el Acta de Islas Guaneras de 1856, debido a sus depósitos de guano. Cabe mencionar que esta es la tercera isla que fue reclamada por medio de esta acta. Los depósitos de guano fueron explotados activamente entre 1865 y 1898. Haití protestó a la anexión estadounidense de la isla y reclamó la soberanía de la isla, sin embargo, EE.UU. rechazó este reclamo.

El fosfato de guano fue un fertilizador orgánico superior que se convirtió muy importante en la agricultura de EE.UU. a mediados del siglo XIX. Duncan transfirió sus derechos de descubridor de la isla a un comerciante de guano de Jamaica, quien a la vez vendió los derechos a la recién creada Compañía de Fosfato Navassa de Baltimore. Luego de una interrupción debido a la Guerra Civil en los Estados Unidos, la compañía construyó mejor infraestuctura para la extracción del guano, además de alojamiento para 140 trabajadores afro-americanos provenientes de Maryland, casas para supervisores blancos, tiendas, y una iglesia. La extracción empezó en 1865. Los trabajadores extraían el guano con dinamita y hacha, y lo llevaban hasta Lulu Bay (hoy Bahía Lulú), donde se almacenaba en sacos y se embarcaba en botes para transferirlo al barco de la compañía, el S.S. Romance.

Cargar guano en medio del fuerte calor tropical, bajo estrictas reglas de trabajo impuestas por los abusivos supervisores estaodunidenses, provocó una rebelión en la isla en 1889. Cinco supervisores murieron en el enfrentamiento. Un barco de guerra estadounidense regresó 18 trabajadores a Baltimore, Maryland para ser juzgados por asesinato. Una sociedad fraternal afro-americana, la Orden de los Pescadores Galileos, recaudó dinero para defender a los trabajadores en la corte federal, alegando que éstos atacaron en defensa propia y que los EE.UU. no tenían jurisdicción completa sobre la isla. Los casos fueron a la Corte Suprema de Estados Unidos en octubre de 1890, la cual decidió la ejecución de los trabajadores en 1891. Una petición por parte de iglesias afro-americanas de todo el país, llegó al presidente Benjamin Harrison, quien decidió cambiar las pena de los trabajadores a prisión.

A efectos de prevenir una nueva insubordinación fue nombrado James Woodward como Gobernador al mando de un destacamento de guardias armados pagado por la Compañía de Fosfato Navassa de Baltimore que forzaba a los trabajadores a la explotación del guano bajo amenaza de muerte y en la más infrahumanas condiciones de esclavitud, a pesar de que esta había sido ya abolida en los Estados Unidos.

Se continuó extrayendo guano en la Isla de la Navaza, pero a un nivel mucho más reducido. La Guerra hispano-estadounidense de 1898 forzó a la Compañía de Fosfato a abandonar la isla y declararse en bancarrota, y los nuevos dueños abandonaron la isla en 1901.
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Trabajadores afroamericanos obligados a explotar el guano en Navaza siendo encañonados por los guardias de la Fosfato Baltimotre Company.

EL FARO DE NAVAZA
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Navaza adquirió importancia nuevamente con la apertura del Canal de Panamá en 1914. El transporte marítimo entre la costa este de EE.U.U. y el Canal pasa entre Cuba y Haití y Navaza, la cual siempre había sido un peligro para la navegación, necesitaba un faro. En 1917, se construyó un faro, el cual medía 46 metros y se encontraba 120 m sobre el nivel del mar. Tres personas fueron asignadas para vivir allí hasta que el faro fue automatizado en 1929. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marina de Estados Unidos creó un puesto de observación en la isla.

Construido este elemento fue administrado por civiles norteamericanos hasta 1939, época en la cual entró a ser operada por la Guardia Costera de los EE.UU., sin embargo el faro contaba con una almenara automática para su funcionamiento, la cual debía ser mantenida dos veces al año y que estuvo activa hasta Agosto de 1996, cuando la Guardia Costera se retiró de la isla llevándose consigo todos los equipos instalados.

El territorio de Navaza estuvo a cargo del Departamento de Estado hasta mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, cuando transfirió este al Departamento del Interior con base en el Código Americano (American Code), Título 43, Sección 1458, asigno su administración a la Oficina de Asuntos Insulares por Orden Federal No. 3205 del 16 de Enero de 1997, establecimiento federal encargado de custodiar las islas ocupadas o en posesión de los Estados Unidos que no hacen parte formal de su territorio.

Al respecto es importante acotar que diversos pronunciamientos judiciales de las instancias jurídicas de los EE.UU., incluida su Corte Suprema han reiterado que a ese país no le asiste derecho alguno sobre el territorio de Navaza.

Por tal razón, una reclamación judicial efectuada por el ciudadano estadounidense William A. Warren por los supuestos derechos sobre la isla, adquiridos por este a los herederos de los dueños de la Navassa Fosfato Company, el Departamento del Interior de los EE.UU. decidió por Orden Federal No. 3210 del 3 de Diciembre de 1999 declarar Refugio de Fauna Nacional la Isla de Navaza y ponerla bajo la administración de la Oficina de Pesca y Vida Salvaje, otra dependencia federal de ese Departamento, lo cual pone en evidencia la carencia de base legal para justificar su detentación.

Tradicionalmente los Estados Unidos han respaldado su postura en el hecho de la ocupación de territorios como mecanismo de acceder a los mismos, al respecto manifiesta la normativa contenida en el Código Americano (American Code):
"OCUPACIÓN

La ocupación es el acto de apropiación de un área insular que no esté bajo el poder supremo de otro soberano, es decir, un terra nullius. Una vez ocupado, tal terra nullius, si estuvo abandonado más tarde, puede ser otra vez vulnerable para la ocupación por otro soberano. La ocupación debe ser eficaz para que un soberano adquiera un área insular de esta manera. Debe poseer y administrar el área insular. La posesión requiere la presencia de un establecimiento junto a un acto formal, ej. levantar la bandera soberana, proclamación por el soberano que se prepone guardar el área insular bajo su poder supremo. Un soberano mantiene la suficiente administración cuando instala una cierta clase de supervisión que ejercite las funciones del gobierno."
Basado en esta teoría el gobierno de los Estados Unidos mediante sucesivas declaraciones ha incorporado los siguientes territorios insulares:
Area Insular - Fecha de declaración

Isla Bajo Nuevo Bank/ - Noviembre 22, 1869
Petrel

Isla de Baker - Octubre 28, 1856

Isla de Howland - Diciembre 3, 1858

Isla de Jarvis - Octubre 28, 1856

Johnston Atolón - Septiembre 6, 1859

Acantilado Kingman/ - Febrero 8, 1860
Danger Rock

Isla de Navassa - Octubre 31, 1858

Banco Serranilla - Septiembre 13, 1880
La teoría de la Ocupación al amparo de los principios Res nullius y Uti possidetis de facto carecen de todo sentido en el derecho internacional público moderno y más aún en el sistema americano, admitido aún por los mismos Estados Unidos, circunstancia que pone de relieve el doble carácter de la postura norteamericana en este caso, tanto así que para evitar una controversia jurídica interna prefirió otorgar el carácter de Reserva Natural a Navaza en aras de justificar su indebida posesión y eludir fraudulentamente las pretensiones judiciales de Warren.

En otros caso de similar contextura el gobierno de los Estados Unidos ha debido rectificar su posición y hacer devolución de las áreas irregularmente adquiridas como es el caso de las islas de Roncador, Quitasueño y Serrana a Colombia y la Isla del Cisne a Honduras.

En septiembre de 1996, la Guardia Costera de Estados Unidos dejó de operar y mantener el faro de Navaza, pasando nominalmente su administración a la Oficina de Pesca y Vida Salvaje, de donde deviene el interrogante: donde ha existido una ocupación permanente y eficaz por parte de los Estado Unidos?.

No puede ser mediante una expedición científica de la Universidad de Harvard que estudió la tierra y la vida marina de la isla en 1930 patrocinada por multinacionales norteamericanas en búsqueda de un territorio libre de restricciones para sus proyectos económicos capitalistas de libre recreación, léase Cuba prerrevolucionaria, circunstancia reiterada a través de otras empresas seudo científicas, incluida la NASA.

Recientemente, operadores de radio han aterrizado ocasionalmente en la isla para difundir programas desde este territorio, el cual ha sido patrocinado por la Unión Internacional de Difusores de Radio que risiblemente han pretendido declarar la existencia de un presunto estado magnetofónico.

NAVAZA LIBRE Y SOBERANA
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El navío "Soberanía" con el cual se han adelantado las expediciones navales a la Isla de Navaza.
Es por todo lo anterior que un grupo de valerosos patriotas colombianos decidieron a partir de 1989 darse a la tarea de rescatar para el bien de la humanidad Navaza como punto de encuentro de verdadera libertad y entendimiento entre los pueblos, lanzándose a la aventura de reclamar este olvidado y ocasionalmente recurrido lugar con base en la comprobada soberanía nacional del pueblo de Colombia.

De este modo se envían tres misiones navales (julio 14 de 1994, febrero 2 de 1999 y octubre 13 de 2003) a bordo del navío “Soberanía” integradas por bravos marinos, los cuales eludiendo los guardacostas, radares y satélites del agresor norteamericano toman efectiva posesión de la Isla de Navaza y que concluyen en la especial reunión del 28 de mayo de 2004 por la cual se determina la creación del Estado de Navaza, la que señala el día 12 de octubre de 2005 como fecha de fundación de esta nueva nación y simbólicamente se coloca en Santa Fe de Bogotá, antigua sede del Virreinato de la Nueva Granada, tierra extraída de la Isla de Navaza y se proclama la existencia del nuevo estado, designado un gobierno en el exilio, dado el alto riesgo que significa la permanencia en la isla por las eventuales represiones de que pueden ser objeto quienes allí se encuentren.

No obstante se aspira a desarrollar en un futuro no muy lejano todo un ambicioso proyecto de población que incluirá un puerto, un aeropuerto, hoteles, casinos y demás comodidades del mundo moderno, guardando una especial armonía con el medio ambiente natural.
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Valerosos marinos de Navaza desembarcando en Bahía Lulú para tomar formal posesión de la isla.
 
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